viernes, 11 de enero de 2008

Caballo de Troya

¡Acusado, perseguido,
por una corte imparcial!
Estoy de despojos viviendo
por una grave acusación.

Pero vos me abriste la puerta,
vos me dejaste pasar.
No culpen al Caballo de Troya, porque no,
porque él no lo pudo evitar.

Si alguien le abrió la puerta
si alguien lo invitó a pasar.
No pueden culpar a su instinto
por dejarse invitar.

Si alguien le abrió la puerta
de su ciudad capital,
no pueden culpar al Caballo
por lo que iba a suceder.

Troyana, ahora no te lamentes,
si el fuego cubrió tu capital.
Troyana, tus armas no levantes,
pasó tu hora de atacar.

Pero no culpen al Caballo de Troya, porque no,
porque él no lo pudo evitar.
Si alguien le abrió la puerta,
es porque lo quisieron recibir.

Porque si me escucharas un poquito, mujer:
nada de esto lucía bien -y lo dijiste-;
porque si lo pensás un poquito:
¿quién un caballo te iba a regalar?

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