Puertas que se abren
y otras que se cierran.
Por cada puerta abierta
siempre hay otra que se cierra.
El problema no es quien abre las puertas,
sino lo que escapa cuando se abren.
¿Cuántas puertas tiene una casa?
(una o dos, no más).
¿Cuántas puertas necesito tener?
(¡para qué hacen falta más!).
Son dos caras de una trágica moneda
que por cada canción de amor
hay otra de dolor.
Y por cada sombrilla cerrada,
hay un poco más de sol.
Son dos caras de una cómica moneda
que por cada mentira bien plantada
siempre queda una verdad mejor guardada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario