viernes, 11 de enero de 2008

La distancia es belleza

Cuando la distancia es belleza,
cuando las ganas son poco menos que el horror...

Cuando sembrar es la grandeza
pero cosechar me da pereza,
no puedo pretender decir
que soy un buen agricultor.

En una ciudad de Entre Ríos, que no recuerdo bien,
conocí sin dudas al mejor agricultor.
El hombre no era muy dado a la conversación,
pero qué majestuoso que era su semblante.

Desde el bulevar y con los brazos abiertos,
grises sus mejillas, bolso en bandolera.
Se leía entre sus ojos la calma contemplación
del que sabe de los ciclos y de la previsión.

Yo no tengo mucho de eso,
aunque me lo intente creer.
Yo no tengo mucho
y tengo que aprender.

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