viernes, 11 de enero de 2008

¡Veneno!

La paradoja que armé
y el secreto que cultivé
es querer hacer de mi problema
la propia solución.

En el veneno de la víbora está
guardado y a la espera
el antídoto que cura
y aguarda ser encontrado.

Venenos mortales en dosis controladas;
es un buen arte si lo sabés dominar...

Para qué escribir algunas cosas,
si otras ya fueron escritas hace tiempo.

El presente es un encargo de la vanidad,
que pone a prueba nuestra memoria.

Dejar salir lo que se puede...
O, solamente a veces, lo que se quiere.

Y se pierde mucho más que tiempo
cuando se mira el recetario de la fortuna,
cuando se anhela el recetario de la fortuna.

Esclavo de los horarios busco,
busco dar forma a lo más puro
que pueda pasar por mí,
que circule a través de mí.

Es que se pierde mucho más que tiempo
cuando se mira el recetario de la fortuna,
cuando se anhelan sueños perdidos bajo la luna.

Y eso que la vergüenza siempre ha estado
lejos y olvidada en mi diccionario,
terminantemente borrada de mi glosario.

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