Ya no tengo fuerzas ni para caer rendido
y hasta el sueño se ha propuesto
mantenerse escondido.
Ya no me consuelan ni mis desconsuelos
y es escasa la carnada
para tanto anzuelo.
Fue un vía crucis negro aquel día sin gloria
que como otra daga más
se está clavando en mi historia.
Noviembre duele hasta los huesos;
el calor, los temores y esa noche oscura
donde me asomé en el parque a esperar la locura.
Una copa rota en muchos pedazos...
Una copa se ha roto en muchos pedazos...
Me perdí en el atajo gris de una calle sin nombre...
Me perdí en un atajo gris porque no quise
tomar la otra avenida.
Coloqué las fichas mal, en la partida,
¡y que partida está, hoy en día mi vida!
Conocía a la gente que nadie más veía
y fue por aquel día mi triste guarida.
Esa gente ignota, mi cruel compañía.
Temblando de angustia, en serio, temblando,
me puse a jugar a si quería ver el día.
Llegué a una esquina más,
a otra esquina más,
y pude ver pasando
la muerte a mi lado.
Claro que ella no va a volver,
porque no hay nadie.
Eso es el verdadero dolor...
sábado, 12 de enero de 2008
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