Todo bien, pero... good bye!
Eso fue lo que ni siquiera me dijo.
¿Qué pasó, qué fue todo eso?
Talló en mi cabeza sueños divinos,
trajo remolinos al mar de mi frente.
Hay reglas vigentes que siguen pendientes...
Pendiendo de un hilo quedó mi suspiro.
Su remedio me hizo efecto muy rápidamente,
y más que curarme me puso demente.
No andar con extraños, es un buen consejo.
Pero ¿quién a mí me explica cuándo fui un extraño?
Todo bien, pero... ¡chau!
Y fue por un tiempo un buen tiempo perdido.
Los días siguientes me vieron vacío
Seguro que a ella le pesaron menos.
Y ahí está la historia, en la diferencia.
No puede haber magia si es otra frecuencia.
Hablemos de frecuencia, ya que viene al caso.
Te digo que un día no fue suficiente.
No ser un buen tipo, otro buen consejo.
No me sale el malo, traté con el duro,
pero de seguro me notó inseguro.
Es obvio que todo en un lugar se junta,
y quién sabe en qué forma salga la locura.
Te digo que un día nunca es suficiente,
y ahora lo lamento hace ya dos meses.
Un día de esos es como un oasis
en medio del páramo en que estoy vagando.
Quiero llegar a una esquina del barrio,
tomar mucho vino y ponerme hasta el codo.
Quiero que una boca de entrada del subte
vuelva a ser de noche mi oido, mi amiga.
Quiero volver a estar en aquel mismo lugar,
y -aunque sea sin ella- ponerme a esperar
que pasen los trenes que caiga la bruma.
Viendo los graneros me voy a quedar
a ver si algún sueño se cumple al pasar.
Esa vez su boca susurró en mi oído
y su dulce voz se metió en mi camino.
Esta vez la oreja le ganó a los ojos
y es su dulce voz la que lame mis sueños.
Qué fue todo eso, yo quiero saber.
que no sé si estar triste o ponerme a reír.
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