¿Cuánta nafta más
debo cargarle a mi corazón?
¿Cuál es la dosis justa
para que salga el amor?
Somos números, etiquetas con letras y con números.
No somos malos pero necesitamos.
Tenemos la ecuación en la cabeza
y buscamos por la vida, la forma en que mejor nos cierre la partida.
Y mientras sufro por la herida de tremenda confusión
de no poder distinguir, lo otro, de la melancolía,
voy empuñando mi hacha, voy llevando mi guadaña
y con poca sutileza voy cortando expectativas.
Con muy poca sutileza voy vengando mis heridas...
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