¡Ay que te busco y no te encuentro!
Y que me pierdo en cada lamento...
¡Ay que no puedo vivir más así,
tan lento, tan despista’o!
Yo sé que este no es buen momento
para encontrar un nuevo alimento;
pero es que el alma se me escapa
y no es posible este tormento.
Es que me duelen todos los huesos.
¡Me duele hasta el último pelo!
Esto es dolor en cuerpo y alma
de la abstinencia de tus besos.
¿Y dónde está mi tranvía
para el barrio de la alegría?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario