jueves, 17 de enero de 2008

Mi cruel lamento

¡Ay que te busco y no te encuentro!
Y que me pierdo en cada lamento...
¡Ay que no puedo vivir más así,
tan lento, tan despista’o!

Yo sé que este no es buen momento
para encontrar un nuevo alimento;
pero es que el alma se me escapa
y no es posible este tormento.

Es que me duelen todos los huesos.
¡Me duele hasta el último pelo!
Esto es dolor en cuerpo y alma
de la abstinencia de tus besos.

¿Y dónde está mi tranvía
para el barrio de la alegría?

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