jueves, 17 de enero de 2008

Año Nuevo

Año Nuevo y viejas las heridas,
voy a jugarle unas monedas más
a mi fiel amiga, la soledad.

Cuando la tarde se suicida,
caigo en la cuenta de que ya no estás
y oigo el eco ronco de esta realidad.

Un fin de semana largo
que me agarró en orsai, mal parado...
Y no por menos preparado
pude evitar el letargo,
y sentirme como un tarado.

Para un corazón sin gloria
el hecho de no tener pena
se vive como condena.

Una noche de lluvia sin un amor
es como un trago sin alcohol.

No hay comentarios: